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A continuación te presentamos 7 características que posiblemente estén presentes en tu vida. Repásalas y se honesto contigo mismo, si te encuentras como poseedor de la mayoría de ellas o por lo menos la mitad, es importante que reformules la relación que tienes con la comida.

  1. Confundir el “hambre” con el “deseo” de comer.
    Es común en muchas personas confundir el “deseo” de comer o el “hambre” real. Debemos entender que el hambre real, acarrea sensaciones físicas tales como sentir el estomago vacio, sensación de debilidad corporal, movimientos y ruidos estomacales. Mientras que un deseo o antojo, usualmente apunta a un tipo de alimento especifico, como “Uy que rico seria comerme esa torta de chocolate de la panadería de la esquina” y además no esta acompañado de ninguna sensación física como las que mencionamos.
  2. Tener baja tolerancia al hambre y los cravings.
    La gente que come sanamente tiene hambre y ocasionalmente notan los cravings (deseo sumamente intenso por comer), pero ellos no hacen caso a esto. Generalmente ellos no piensan intensamente en comida, y si lo hacen generalmente no tiene problema para contenerse hasta su siguiente merienda, la cual será en unas horas.
    Sin embargo, las personas con dificultades para llevar una dieta sana, cuando tienen hambre o un craving se angustian y se preocupan por esta situación, como si fuera una emergencia, y consideran que es muy difícil aguantar hasta su próxima comida programada. Es por ello buscan deshacerse de esta incomoda emergencia y comen inmediatamente.
  3. No poseer una correcta definición sobre esta lleno.
    La gente que come sanamente, lo hace hasta el punto de sentirse moderadamente llenos. Incluso cuando existan mucha comida deliciosa que queda, ya que no sienten la compulsión de dejar vacios sus platos. Mientras que las personas con una mala relación con la comida, no cuentan con una definición correcta de lo que es estar llenos, ya que durante muchos años al momento de comer, han sobrepasado esa línea de llenura sin prestarle atención y han perdido la noción de cómo se estar naturalmente llenos. Sumado a estos han creado una nueva versión de lo que para ellos es estar llenos, versión que los empuja más allá de los límites permitidos.
  4. Engañarse a uno mismo acerca de cuanto comes.
    La gente que come sanamente, está muy consciente de lo que come, y si se extralimita comiendo, lo nota, y en su próxima comida comerá algo menos para compensar. Es por ello que un gran error cometido por muchas personas es, obviar lo que comen y muchas veces de forma deliberada negar al mundo y a ellos mismos su verdadera ingesta de comida, ya que si prestan mucha atención a lo que realmente están comiendo luego sentirán culpa por lo que comieron.
  5. Reconfortase con comida.
    La comida puede distraerte de emociones negativas, incluso hay ciertas comidas que te hacen sentir mejor debido a su composición y como esta actúa en tu cuerpo y cerebro. Pero luego de experimentar esa sensación gratificante del momento, los problemas de los cuales estaban intentando huir, siguen ahí y el estado emocional regresa, y añadido a ello ahora los acompaña la culpa y decepción por lo que acaban de comer, lo cual hace que se critiquen y dañen su amor propio.
  6. Se sienten muy desesperanzados si ganan peso.
    Cuando la gente que se alimenta sanamente gana peso, no lo ve como una catástrofe; ellos se concentran en controlar lo que comen en los próximos días y aumentar un poco más su actividad física; para volver al peso. Ya que confían en que ellos lograr bajar. Sin embargo, una persona con malos hábitos alimenticios, piensa: “No puedo creerlo, esto es terrible, nunca voy a perder peso”. De esta forma se frustran y juzgan fuertemente, y terminan por darse por vencidos con la dieta, y propósitos de cambio.
  7. Dejan de seguir una dieta sana luego de que pierden peso.
    Hay una diferencia entre la gente de que pierde peso y no lo recupera para siempre; y la gente que constantemente rehace dietas (que pierde, recupera, gana y pierde nuevamente) y es que el segundo grupo, no toma real conciencia y cambia rotundamente la forma cómo piensa sobre la comida y sobre su rutina de actividad física.
  8. Isabel Solís
    Psicoterapeuta

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